17 de marzo de 2011

Presentimiento

Me avisa cuando se acerca, presuntuoso, alarmante. Me desafía, me hace arriesgar, limita mi espacio vital; entre la espada y la pared.
Le percibo al acercarse, preocupada, intranquila. 
Se insinúa indiscretamente, mi miedo al error le observa, mi miedo a su ser le ignora. 
Lo evito y me aparece, le busco pero me esquiva (juguetón). No le siento pero está, me veo arrastrada por la distancia infinita, que nos atrae, que nos separa. Inalcanzable, misterioso, platónico.
No le importa dónde esté, me acompaña, no le importa lo que haga, se manifiesta (constante). 
Me habla con su voz borrascosa, oscura, indescifrable. Insinuando lo más movedizo de mi mente, lo más inseguro de su ser.
Me hace andar a ciegas, me empujan sus delirios, me aparta la duda. Me guía sobre arenas movedizas (ahora sí, ahora no), me acaba obligando, me subordina (irresistible). Se aprovecha de mi miedo a equivocarme, se burla de mi miedo al error (cruel).

9 de marzo de 2011

5 de marzo de 2011

Crisis

Crisis en el ego,
todos al talego,
crisis en el adoquin.

Crisis de valores,
funeral sin flores,
dólares de calcetín.

Crisis en la escuela,
quien no corre vuela,
sexo, drogas, rock and roll.

Crisis en los huesos
fotos de sucesos,
cotos de caza menor.

Dan ganas de nada mirando lo que
hay:
ayuno y vacas flacas de Tánger a
Bombay.
Siglo XXI, desesperación,
este año los reyes magos dejan
carbón.

Y la gorda soñado que le aborda el
crucero
un fiero somalí.
A ritmo de cangrejo avanza el porvenir.

Crisis en el cielo,
crisis en el suelo,
crisis en la catedral.

Crisis en la cama,
cada sueño un drama,
un euro es un dineral.

Crisis en la luna,
la diosa fortuna
debe un año de alquiler.

Crisis con ladillas,
manchas amarillas,
pánico del día después.

Crisis en la moda,
firma y no me jodas,
esta no es nuestra canción.

Guerra de intereses,
vuelvo haciendo eses,
ábreme por compasión.

Putas de rebajas,
reyes sin baraja,
inmundo mundo mundial.

Sábado sin noche,
méxico sin coches,
libro sin punto final.

Crisis, crisis, crisis…

(Joaquín Sabina)

Tururú


Eres el resultado de tus decisiones, de tus palabras y especialmente de tus actos. Poco a poco, y muchas veces sin darte cuenta, te vas creando. Vas aprendiendo de tus fallos, vas sorprendiéndote a ti misma por lo que haces, por tus reacciones. Descubres nuevas facetas tuyas que nunca hubieses imaginado. ¡No hay mayor misterio que nosotros mismos! Eres el cuatro de un dos más dos, eres el coeficiente de una división.
Tú eliges que pones y que quitas en tu vida, esa elección te hace ser tú, nadie lo hará igual ni se asemejará. Eres única, ya lo sabes…




(Text made in 2008)

2 de marzo de 2011

viejo...


Tiempo al tiempo. Y el tiempo se detuvo. Las palabras se quedaron sin aliento, ya no se piensan los pensamientos y los actos, tan inútiles, se pararon para dejar paso al dolor, que se expande por la sangre como oxígeno y te llega a cada célula por igual. Y todo tu alrededor se mueve, y en ese alrededor no estás.
Tú, sentado, solo miras al pasado, y cuando dejas de mirar, te das cuenta que el presente se ha parado y no has llegado a ningún lado más lejano que el del llanto, que no sirve para nada y no te deja avanzar.
No existe más soledad que estar solo rodeado de gente, y quién no te miente, te dice la verdad. Y a las pocas palabras que prestes atención, te dirán, que vives estancado, como pájaro que no ha aprendido a volar, en un mundo separado, y por ahora tan lejano del mundo en el que viven los demás.

27 de febrero de 2011

Arte menor


El agua caía fuertemente golpeándome, pero no me importaba, solo te tenía en mente a ti, solo tenía en mente tus duras palabras, tu juego, tu indiferencia. Solo tenía en mente todo el tiempo, todos los meses, lo equivocada que había estado. Un golpe de aire helado se llevó en su vuelo mi sombrero de cuadros verde oscuro y negro. Decidí que no importaba tener un sombrero menos, y con un gesto de despreocupación seguí  adentrada en mis pensamientos. No diferenciaba las gotas de agua con mis lágrimas, ni el sonido de la oscura calle con el de tu voz.
¡Un momento, tu voz! Para cuando quise girarme, ya te tenía al lado, con tu rostro alegre, con esa sonrisa que me encantaba mirar y contemplar, noche y día y que sin duda te caracterizaba. Te limitaste con amabilidad a devolvérmelo. Lo agarré fuerte, con una fuerza similar a la cantidad de odio que me inspirabas, y sin soltar palabra me fui. Continuaste avanzando conmigo, sin importarte nada mi anhelo de soledad. La única palabra que cortó la melodía de la lluvia fue un perdón. Seguimos andando en silencio. Seguramente tú también pensabas cuánto daño nos habíamos llegado a hacer.
No eran necesarias las palabras, sabías que ningún perdón borraría lo pasado…

26 de febrero de 2011

67


Tu mirada, no la puedo recordar a la perfección, pero sí recuerdo el pánico que resultaba. Tampoco me acuerdo de tu voz, por desgracia, tu cara me la muestran las fotos y un vago recuerdo de años atrás.
Situaciones, son escasas las que me quedan en la memoria. Algunas de ellas son un tanto desagradables, pero siempre he intentado dejarlas en un segundo plano. Puede que ahora lo vea fácil, puede que me haya sido más fácil que para otra persona, puede que en el momento lo afrontase con más valentía de la que podría tener 9 años después, pero realmente considero que nunca he llegado a ser plenamente consciente de la gravedad de tu ausencia, como un shock permanente. No es cualquiera el que se fue en esa ida sin retorno. Por supuesto que nada se acabó ahí, pero todo cambió radicalmente.   
Nunca te he escrito nada, siempre ha sido un tema que he esquivado bastante y no sé porqué ahora siempre tengo en mente. Tal vez sea porque es uno de los momentos en el más que te necesito.
Nuestra relación fue bastante especial, y ahora va a hacer más de media vida que estoy sin ti. Tan precozmente aprendí el verdadero significado de la palabra pérdida. Nada más de pensar en que ya son nueve años, dudo que puedas llegarte a imaginar lo que siento. Puede que la Montse de los ocho años hacia atrás sea una persona totalmente diferente que la Montse de los ocho años hacia adelante. Hay cosas que quieras o no te cambian, te obligan a cambiar y no te dan más opción.
Tus defectos, que eran demasiados, han hecho daño, pero tus virtudes no todo el mundo las podía conseguir. Dentro de todos tus errores, siempre fuiste mi modelo a seguir. Quiero que sepas que cumpliré las mejores expectativas que alguna vez hubieses tenido sobre mí.
Nueve años después de ese negro mes de noviembre, en el que yo te esperaba en casa aunque fuese en silla de ruedas, yo sigo aquí, hablándote como si estuvieses delante de mí. Siempre lo hago. Tal vez lo estés.