30 de agosto de 2011

La realidad supera la utopía


Con ese look de pelo al viento,
ya cansada de argumentos
se fue.

Hizo del aire una maleta,
la libertad le abrió una puerta,
no quería una explicación.

Olvidó las opiniones,
no buscaba más razones,
no existía la marcha atrás.

Si las ideas se vuelven claras,
que se aparten las palabras,
que olvidé la ambigüedad.

Se fue,
dicen las malas lenguas,
se fue (el "diablo" abrió su puerta),
hoy nombrada libertad.


La parafernalia es gratis y hoy vive en exceso, que un poco de naturalidad es un lujo que no estoy dispuesta a pagar. Me quedo sola en cualquier asiento, con fantasmas alrededor, y sin pedir explicaciones me conformo con lo que hay (o lo ignoro). Hoy la naturalidad que quiero es la mía, y la tranquilidad que anhelo, mi silencio. Entiendo por placer mi libertad. La libertad de ganar o de perder; de equivocarme o de alcanzar un acierto.  Y hoy, además, susurro que plenitud es más que una palabra, puestos a dejarnos ir, una filosofía de vida. La única que quiero.

Síntomas


Esque siento que se abre mi alma y se expande por todo el universo como si de una libertad salvaje se tratara, descontrolada, omnipresente y pura. Explosiva y aterradora; eufórica y movida. Y yo me elevo con ella, en potencia de exponente infinito, me eleva y me eleva, y me hace sentirme una con el mundo, y me hace ser un grano de arena, y me convierte en un huracán.
(Explosiva otra vez, aterradora cada vez más.)
Y vuelvo a sentir que todo está a mi alcance, que todo es asequible. Y digo todo, porque me eleva al todo y me reduce a la nada, haciendo que la diferencia entre susodichos antónimos desvanezca. Volviéndolo todo absurdo, transformándolo todo en coherente, estúpidamente coordinado: perfecto. Y golpea mi alrededor con armonía, haciendo gemir mis pensamientos, hasta ahora tímidos, de placer.
(Que hoy la esencia del destino estaba escrita -y mañana también lo estará-.)

24 de agosto de 2011

Personificación

Lo que ves es lo que hay, no busques más. No esconderé mis intenciones, ni sacaré un as de mi manga.
Mis palabras no cogerán por dos caminos, dos raíles, solo tendrán una recta intención. No te sorprenderé nunca, tal vez sea aburrida y no cambie, tampoco voy a impresionarte. En mí no existe la pasión, ni el misterio. No te dejaré con intriga, ni con ganas. Ni te daré una mitad, ni una de cal, ni otra de arena. En mí verás rutina y apagaré tu emoción; sabrás quién soy desde el primer día. No seré ni tu espejo, ni tu florero, ni tu pasatiempo. Seré ese sucio mueble gris, más liso que arrugado, más pequeño y más cansado, que encontraste en tu desván. Ese mueble que no quieres, ese mueble que no tiene más que madera, apagado.
Y si miras mi cara no verás una sonrisa que vacila entre estas arrugas, insinuando su aparición, extorsionándote entre la duda. Verás unos labios dibujando esa palabra contundente que no quieres escuchar. 

19 de agosto de 2011

Dos proyectos autodestructivos

Error número uno:
Crear una gran sensación de odio sin ningún tipo de base verídica y utilizarlo como argumento irrefutable sostenido por la mentira.
Error número dos:
Invertir mi tiempo alimentando un ego insaciable, que no se conformó con existir en pensamientos y desarrolló una consciencia propia y una propia forma de actuar, con el único y profundo objetivo de consolar una autoestima herida.

17 de agosto de 2011

La estupidez se llama Montse

¿Hay verdadera diferencia entre ser una mierda y sentirse como tal?

Pugna


Mis miradas serán la sentencia, mis palabras el castigo y mi orgullo tu condena. Las hijas de estas letras te atacaran como espadas, directas y sin vacilar, son mi mayor arma y hoy no tendré piedad. ¿Tú me atacas en la espalda? Yo te pincharé en los ojos. Condujiste tu destino aparcando en este final. Lo has querido así y ahora te toca aguantarlo. Libre y consecuente, así nace el hombre. Cambiaste mi oxígeno por dolor y ahora solo respiro venganza mientras tu aire es  el temor. A golpe de frases y fonemas te declararé la guerra, no te doy tregua; te dolerá el alma a base de verdades. ¿Te jode? Oír tu realidad será peor todavía.