25 de marzo de 2013
Las cosas que me separaron de ti
Primero
y como motivo principal
fue nuestros corazones de fruta verde
incapaces de ser masticados.
El frío que hacía a tres manzanas de tu vida.
Mi alergia al compromiso, tu alergia a verte sola.
Mis ganas de saber qué películas
estaban en cartelera bajo otras faldas.
Encontrar sólo el recuerdo del recuerdo
del recuerdo de lo que andábamos buscando.
Lo mucho que nos parecíamos a las parejas
a las que no nos gustaría parecernos.
Nuestra forma de no encontrar la forma de hacerlo de otra forma.
No querer que me recordaras como un cabrón
por haberte seguido sin amarte.
Pensar que ya sólo podríamos aspirar a victorias minúsculas.
Nuestra forma de hacer del amor un deporte de riesgo.
Escribo estas líneas
porque nunca fui del todo justo
cuando te culpé de todo a ti.
Marwan
5 de marzo de 2013
Puesto que si te pidiera un favor sería que no hubieses aparecido nunca en mi vida (y eso ya es completamente imposible), te pido que por ahora desaparezcas, hasta el punto en el que un día crea que no has existido. Y si, puestos a pedir, además tienes un buen día, recuerda que a mí también me toca ser feliz alguna vez.
3 de febrero de 2013
Te descubres, de repente, en medio de una asombrosa obsesión pintada en hoja blanca, guardada entre una mesa y tú. Pupilas dilatadas, agitación en el pecho, fórmulas. Recuerdos de fracasos, pensamientos, deducciones, estrés, responsabilidad, fórmulas. Cansancio, colapso, madera, hojas y más hojas (palpitaciones) y fórmulas, sobre todo fórmulas, especialmente fórmulas.
Pero descubrirte en una especie de delirio que es más real que onírico, asusta. Y de nuevo, pupilas dilatadas. Entonces oyes la orquesta que suena entre dientes que rechinan sin cesar, y en medio de tantas fórmulas, relucen carcajadas de personas que dejaron la cordura en el intento de estar cuerdas.
7 de enero de 2013
3 de diciembre de 2012
Uno de los pesos de mi espalda
Todas las personas buscamos constantemente respuestas, y no hay cosa que dé más miedo que encontrarse a una persona perdida creyéndose poseedor de la verdad absoluta. No sé, por momentos te replanteas hasta que punto puedes estar seguro de lo que crees.
Siempre pienso que pensar no debe guiarte demasiado en tu forma de ver la vida, te transportará a un plano con infinitos caminos e infinitos argumentos que serán tan lógicos como tú quieras que sean, al fin y al cabo, solo verás lo que quieras y si lo que quieres ver son mentiras, éstas serán tu verdad.
¿Y si no existe la verdad?, eso es lo que me han planteado hoy. Encuentro completamente absurdo y limitado pensar eso, pero como he dicho, el pensamiento puede hacer coherente cualquier cosa. No podemos decir que no existe la verdad porque nosotros no la sabemos, ¡qué ganas de creernos superiores!. No hay ser más limitado que el que cree entender todo, y que si él no es capaz de entenderlo, no existe. Complejo del hombre de ser hombre. La verdad existe, que tú la percibas como quieras es tu problema.
Siempre es más cómodo creer que las cosas como no las sabemos, como no las podemos asimilar, como nuestra limitada mente no puede estudiarlas, no son. Qué fácil, qué cobardes.
Si al fin y al cabo, tu única finalidad en esta vida es ser feliz (y pongo en duda que para alguien no lo sea); ya puedes alimentar tu ego, ya puedes dejar ir tu mente, ganar más dinero, leer más, ser más inteligente, tener más carisma, ser más sociable... Hay gente que puede hacer más que tú, con menos. Hay gente que puede ser feliz sin tanta parafernalia. Si algo tiene la vida, es que parte de la sencillez para volver a la sencillez, y no hay placer más grande que degustar la sencillez desde los ojos de alguien que ha visto todo lo complicado. La valoras. Y es que al final todo rige en lo mismo, no importa lo que tengas, sino cuanto valor le des a lo que tengas. Un valor subjetivo sin duda, la mente siendo objetiva no podría darle el mismo.
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